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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Las espinas - Parte 2

Continuando con lo que aprendí en la serie "La bendición de las espinas" de Aviva Nuestros Corazones podemos ver aflicción en la muerte de Lázaro, en el capítulo 11 de Juan (RV60) dice:

"Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.
(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.)
Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.
Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella." (v. 1-4)
"Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto." (v.17-21)
"María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,
y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve." (v.32-34)
"Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!
Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.
Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él. " (v.41-45)


Marta y María tenían una idea diferente a la que tenía el Señor de lo que era bueno para Lázaro. Ellas creían que lo mejor era que Jesús hubiera llegado antes para evitar que Lázaro muriera, pero el Señor sabía lo que habría de suceder, Jesús sabía que era necesario que Lázaro muriera para que los judíos que allí estaban pudieran presenciar su resurrección y creyeran en él.


Mirando el ejemplo de Pablo leemos:
"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo."
2 Corintios 12:9 (RV60)

Pablo había rogado a Dios para que le quitara su aflicción pero Dios estaba diciendo, «Yo no voy a quitarte la espina. No voy a eliminar este problema, pero te daré la gracia para soportarlo».


Le entregamos nuestra debilidad.
Le entregamos nuestro dolor.
Le entregamos nuestro sufrimiento.
Le entregamos nuestras espinas y nuestra aflicción.
Y Dios nos dice, «a cambio, Yo te daré Mi fuerza, Mi poder, Mi gracia para soportar y para exaltar, para abrazar la cruz, para gloriarte en la cruz».


La gracia de Dios nunca se acaba.

"Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca."
1 Pedro 5:10 (RV60)

"Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro."
Hebreos 4:16 (RV60)

"Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes."
Santiago 4:6 (RV60)


La gracia de Dios son los recursos de Dios: Su fuerza, Su poder, Su bondad, Su luz, todo lo que Él es. Son sus recursos disponibles para nosotras. Son sus recursos que son suficientes para cada problema y cada una de las situaciones que cada hijo de Dios alguna vez enfrente.
Nunca hay carencia, nunca escasez.

"Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;"
2 Corintios 9:8 (RV60)


Annie Johnson Flint escribió el siguiente poema:

«Dios da más gracia cuando aumentan las cargas;
Él da más fortaleza cuando la labor es mayor.
En la aflicción añadida, Él añade su misericordia;
En las pruebas multiplicadas, multiplica Su paz.

Cuando hemos agotado nuestro poder de resistencia;
Cuando nuestra fuerza ha fallado estando el día sin terminar.
Cuando hemos llegado al final de nuestros recursos acumulados,
La entrega completa de nuestro Padre sólo ha comenzado.»

Annie desarrolló artritis reumatoide como adolescente, en sus últimos años de su adolescencia, y al paso de tres años, ella quedó inválida, indefensa y por la mayor parte del resto de su vida no fue capaz de levantarse de la cama.
Por más de 40 años prácticamente no pasaba un día en que ella no sufriera dolor. Ella se volvía cada vez más indefensa, pero comenzó a usar sus largas horas de sufrimiento para ministrar a otros escribiendo poemas. Escribió poemas en el crisol de su sufrimiento que hasta el dia de hoy ministran gracia y paz a otras personas en medio de su sufrimiento.
El Señor siempre tiene un propósito en toda circunstancia.


Hay diferentes propósitos por los cuales Dios usa las tribulaciones y las espinas en nuestras vidas:

1. Dios usa las espinas para disciplinarnos, para restaurarnos cuando nos hemos alejado de la obediencia, para regresarnos a un lugar de obediencia a la Palabra de Dios.

"Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;
Mas ahora guardo tu palabra.

Bueno me es haber sido humillado,
Para que aprenda tus estatutos. "
Salmo 119:67 y 71 (RV60)

Cuando nos hemos extraviado, Dios utiliza espinas para traernos de vuelta a un lugar de obediencia y de sumisión a Su Palabra.


2. Dios usa las aflicciones para hacernos confiar en él, para hacernos más dependientes de Su fuerza que se perfecciona en nuestra debilidad.

"Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;"
2 Corintios 1:9 (RV60)

El propósito de Dios en el sufrimiento y en la aflicción es que esas espinas nos hagan más dependientes de Él.
Nunca podré conocer la fuerza y los recursos que Dios tiene disponibles para mi, si nunca tengo una necesidad.


3. Dios usa espinas y aflicciones para mantenernos humildes.

"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;"
2 Corintios 12:7 (RV60)


4. Dios usa espinas y aflicciones para hacer de nosotras una bendición para otros y para equiparnos y que la gracia de Dios fluya hacia otros en su momento de necesidad.

"el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios."
2 Corintios 1:4 (RV60)

Amy Carmichael, misionera, escribió un libro de cartas llamado La Rosa del Arbusto.
Ella dice al principio: «Hay algo que resulta irritante acerca de las personas que se encuentran bien de salud y te dicen que cobres aliento en tu enfermedad. Es por eso que escribí estas cartas, no después de que me mejorara (lo cual nunca sucedió), sino estando enferma»; por lo que ella podía consolar a otros con el mismo consuelo que Dios le estaba dando a ella.
El título de ese libro viene de una pequeña parte de un verso que dice: «De tu arbusto florecerá una rosa para los demás».
De tus espinas, de tu parcela de arbustos, va a llegar una rosa, una bendición para otros.


5. Y por último, las aflicciones y las espinas resultan en la expansión del evangelio.

"Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,

Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor."
Filipenses 1:12 y 14 (RV60)

Lo que Satanás pretendía para mal, para obstaculizar el avance del evangelio al meterlo en la cárcel, no prosperó porque Dios frustró sus intentos en esto, como Él siempre hace. Dios siempre tiene la última palabra, y Dios usó esas aflicciones, el encarcelamiento de Pablo, Dios lo utilizó para extender más su reino.


A medida que entendemos estos propósitos todo se reduce a ¿nos preocupamos más por la comodidad o por desarrollar un carácter como el de Cristo? ¿Nos preocupamos más por tener una existencia libre de dolor o por ver cumplirse los propósitos de Dios en nuestras vidas y en el mundo?


Dios no siempre remueve la espina, puede ser crónica, recurrente, implacable y no desaparece. Eso es lo que hace a la espina espinosa. Eso es lo que la hace difícil.

Cuando parece que Dios me ha abandonado, cuando parece que Él me ha dejado, Dios sí ve. Él sí sabe. A Él le importa. Él nunca nos dejará y Su gracia siempre, siempre, siempre será suficiente para nuestra espina.

Dios está trabajando y trabajará. Eso no significa que en cada situación va a cambiar nuestras circunstancias. Pero significa que está trabajando y seguirá trabajando. Y Él va a dar Su paz y Su gracia.

"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."
Juan 16:33 (RV60)


Si tan solo pudieramos ver desde la perspectiva de Dios, si supieramos lo que él sabe.
La voluntad de Dios es exactamente lo que haríamos y elegiríamos si supiéramos lo que Dios sabe.
Si pudieramos ver el panorama completo veríamos cómo las espinas son parte de un todo.

Martha Nicholson escribió un poema que termina así:
«Aprendí que Él nunca da una espina sin esta gracia añadida. Él toma la espina para poner aparte lo que sujeta el velo que oculta Su rostro.»

Hay aspectos del corazón y de los caminos de Dios, que nunca veríamos, que nunca sabríamos si no fuera por la aflicción.

En el libro, "La gratitud", Nancy DeMoss dice:

«Un espíritu agradecido es el que permite a quienes lo poseen responder a las circunstancias difíciles con una acción de gracias. Como alguien dijo una vez: “Algunas personas se quejan porque Dios puso espinas en las rosas, y otras alaban al Señor por haber puesto rosas entre las espinas”. De nuevo hago énfasis en lo que nos enseñan sobre esta materia algunos creyentes del pasado. Matthew Henry, el bien conocido comentarista del siglo XIX, al ser atacado por ladrones hizo la siguiente anotación en su diario refiriéndose a dicha experiencia: “Como primera medida quiero dar gracias puesto que esta es la primera vez que me roban; como segunda medida quiero dar gracias pues, aunque se llevaron mi cartera, no me quitaron la vida; como tercera medida agradezco el hecho de que aunque me quitaron todo, no era mucho; y por último agradezco el que yo haya sido la víctima del robo y no quien lo perpetró.”»

sábado, 25 de noviembre de 2017

Las espinas

Hace algunos años escucho un programa cristiano de radio, Aviva Nuestros Corazones. Ésta semana estuve escuchando una serie titulada "La bendición de las espinas".
En el primer programa de esta serie colocaron la siguiente historia llamada "El ramo de espinas":


💬

(Suena el teléfono)

Mujer: Hola.

El esposo de la Mujer: Hola, ¿cómo estás?

Mujer: Tan bien como puede esperarse. ¿Cómo te fue en la reunión?

Esposo: Bueno, parece que hay muchas posibilidades de que nos mudemos otra vez.

Mujer: Pero, ¿Cómo así? ¿Estás bromeando? O sea, ¡esta será como la tercera vez que nos mudamos en cuatro años ¡como si yo necesitara algo más de que preocuparme en este día!

Esposo: ¿Te pasó algo malo hoy?

Mujer: Te cuento que llamó mamá diciendo que no podrá venir a la cena de Acción de Gracias.

Esposo: Que pena, lo lamento. Bueno, supongo que seremos solo nosotros dos.

Mujer: Bueno, yo pienso que deberíamos olvidar esta celebración.

Esposo: Has estado pensando mucho en… ¿tú sabes?

Mujer: Claro, ¿te acuerdas que día es hoy, verdad?

Esposo: ¿Hoy hubiera nacido?

Mujer: Sí.

Esposo: Lo siento.

Mujer: Por lo visto no lo sientes lo suficiente como para haberlo recordado. No eres mejor que Kim.

Esposo: ¿Qué hizo ella?

Mujer: Ella me dijo que quizás Dios permitió el accidente y la pérdida para que yo pudiera sentir compasión por otras personas que puedan estar pasando por lo mismo. ¿Tú lo crees así?

Esposo: Bueno.

Mujer: Tengo que irme, estoy en la floristería, trataré de alegrarme el día aunque sea un poquito.

Esposo: Ok, nos vemos luego.

Mujer: Adiós.

Vendedora: Oh, ¿hace frío afuera?

Mujer: Está helado.

Vendedora: ¿Qué puedo hacer por ti?

Mujer: Solo quiero un ramo para llevarlo a la casa.

Vendedora: Bueno, tenemos algunos ramos de flores sencillos, pero para los clientes más arriesgados tenemos el especial de Acción de Gracias.

Mujer: Este año no estoy de ánimos para celebrar ese día.

Vendedora: ¿Y por qué?

Mujer: Bueno, parecería que todo lo que podía salir mal en el día de hoy, ha salido mal.

Vendedora: Entonces, definitivamente puedes usar este ramo especial.

(Se abre la puerta)

Bárbara: Hola señoras.

Vendedora: Oh, de hecho, Bárbara también pidió el especial esta mañana.

Bárbara: Es el tercer año de seguido ¿cierto?

Vendedora: ¿Quieres verlo?

Bárbara: Oh, están grandiosas. Están perfectas.

Mujer: Pero...¿No les falta algo?

Bárbara: No.

Mujer: Pero no hay ninguna flor, ¡son solo los tallos!

Bárbara: Bueno, es cierto, pero supongo que eso hace lo especial, tan especial. ¡Feliz día de Acción de Gracias!

Mujer: Pero...¡Ella se fue sin una sola flor!

Vendedora: Están así porque yo las corté todas. Lo llamo el Ramo de Espinas de Acción de Gracias.

Mujer: ¡¿Alguien realmente pagaría por esto?!

Vendedora: Alguien que realmente quiere ser agradecido.

Mujer: Pero ¿Por qué?

Vendedora: Bueno, todo el tiempo las personas dan gracias por las flores, pero las flores no serían tan especiales sin las espinas. Este ramo les recuerda a las personas ser agradecidos por todo.

Mujer: Ok, ¿cómo se te ocurrió esta idea?

Vendedora: Bueno, hace tres años yo iba a pasar mi primer Día de Acción de Gracias sola, mi esposo había muerto y yo no tenía a nadie.

Mujer: Lo siento mucho, ¿qué hiciste?

Vendedora: Bueno, oré mucho y decidí darle las gracias a Dios aun cuando no sentía ganas de hacerlo. Cuando miro hacia atrás aun me siento agradecida. Claro que extraño a mi esposo pero he aprendido a confiar más en el Señor.

Pienso que he madurado y he aprendido a ser más compasiva. La Biblia dice que nosotros recibimos el consuelo de Dios para que podamos pasarlo a otras personas.

Mujer: Mi amiga me estaba diciendo lo mismo esta mañana.

Vendedora: Por eso hice mi primer Ramo de Espinas para el Día de Acción de Gracias, esto me recuerda a estar siempre agradecida.

Mujer: No creo que pueda estar agradecida de esta forma.

(Se abre la puerta)

Vendedora: Hola, Phil.

Phil: Hola. Mi esposa me pidió que recogiera el ramo usual para el Día de Acción de Gracias, sabe cuál es, doce tallos largos con sus espinas.

Mujer: ¿Te molestaría si te pregunto por qué tu esposa quiere algo así?

Phil: No, de ninguna manera. De hecho, me gustaría poder decírselo a todo el que quiera escuchar. Hace cuatro años mi esposa y yo teníamos muchos problemas en nuestro matrimonio, estuvimos al borde del divorcio y sabíamos que necesitamos algunos cambios.

Ocurrió que vine a esta floristería y fue cuando supe sobre el Ramo de Espinas del Día de Acción de gracias. Me pareció algo casi perfecto para nosotros.

Sé que esto parecería una locura, sin embargo, ese día lo que hicimos fue nombrar cada tallo con uno de los problemas con los que estábamos lidiando en nuestro matrimonio. Oramos y le pedimos al Señor que utilizara cada uno de estos problemas para acercarnos a Él y para acercarnos a nosotros mismos.

Mujer: Bueno, esto es algo que suena muy interesante

Phil: Gracias, de hecho, te lo recomiendo.

Vendedora: ¿No es esto grandioso?

Mujer: (llorando) Todo esto suena muy bonito, pero ustedes no pueden entender todo lo que me ha pasado en este día.

Vendedora: Oh, cariño, toma (le pasa un pañuelo). Estás en lo cierto, no lo entiendo. Pero hay alguien que sabe exactamente todo lo que estás pasando, Él llevó una corona de espinas para mostrarte cuanto te ama.

Mujer: (todavía llorando) Bien, en comparación con lo que Cristo pasó, lo mío no suena tan malo.

Vendedora: No. Entonces, ¿qué me dices, te envuelvo unos cuantos tallos?

Mujer: Bueno, esta idea me gusta cada vez más.

Vendedora: Aquí tienes la tarjeta que va con el ramo, quizás quieras leerla.

«Querido Dios, te he dado las gracias más de mil veces por mis flores pero ni una sola vez por mis espinas. Enséñame a valorar mis espinas; enséñame la gloria de la cruz que me ha tocado llevar. Muéstrame que me he acercado más a Ti a través de este camino de sufrimientos. Muéstrame que a través de mis lágrimas los colores de Tu arcoíris se ven más brillantes».

(Suena el teléfono)

Esposo: Hola.

Mujer: Hola, estoy de camino.

Esposo: Ok. De verdad siento mucho haber olvidado qué día era hoy.

Mujer: No, no, siento mucho todo lo que ha pasado y me encantaría celebrar el Día de Acción de Gracias contigo.

Esposo: ¡Eso es un alivio! Tenemos que hablar sobre esto cuando llegues a casa.

Mujer: Ok. Tengo que contarte sobre una extraña floristería. Nunca podrás adivinar lo que estoy llevando a la casa.

💬


En el Nuevo Testamento se hablá muchas veces sobre las aflicciones y dificultades. Se utilizan dos palabras griegas para referirse a ellas que están relacionadas entre sí y son usadas 55 veces. Una de estas palabras es "thlipsis".


📄"thlipsis": significa ser presionado, exprimir algo, oprimir algo con fuerza. Se refiere a un camino comprimido o difícil y se traduce como aflicción, tribulación o angustia.

A veces, ésta palabra es usada para referirse a un estado mental o espiritual, a espinas interiores del corazón; otras veces es usado para referirse a espinas externas, circunstancias difíciles.

George Matheson, predicador que quedó ciego siendo muy joven, oró esta oración:

«Querido Dios, nunca te he dado las gracias por mis espinas. Te he dado gracias mil veces por mis rosas, pero nunca por mis espinas. Muéstrame la gloria de la cruz que me ha tocado llevar. Enséñame a valorar mis espinas».

Pablo en 2 Corintios se refiere a sus espinas en muchas ocasiones:
"Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida."
2 Corintios 1:8 (RV60)

"antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;
en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos"
2 Corintios 6:4-5 (RV60)

"Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores."
2 Corintios 7:5 (RV60)

"¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces.
De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.
Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;
en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;
en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;
y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias."
2 Corintios 11:23-28 (RV60)


  • Fue abrumado más allá de sus fuerzas perdiendo la esperanza de sobrevivir
  • Tribulaciones
  • Necesidades
  • Angustias
  • Fue azotado
  • Estuvo encarcelado
  • Desvelos
  • Ayunos
  • Conflictos
  • Temores
  • Peligros de muerte
  • Fue apedreado
  • Naufragios
  • Ladrones
  • Desierto
  • Falsos hermanos
  • Fatiga
  • Hambre y sed
  • Frío
  • Desnudez
  • Preocupación

Pablo de seguro que tiene que haberse visto tentado a renunciar, y hoy en día también nos vemos tentados a renunciar y lo traducimos en gemir, gruñir, quejarse, hablar con todos sobre los problemas que estamos teniendo.

Pero Pablo no respondió de esa manera a la aflicción.

"Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones."
2 Corintios 7:4 (RV60)

Esa es una manera radicalmente distinta de reaccionar a lo que se espera.
Y es que no debemos olvidar esto: Dios tiene un propósito en las aflicciones.

"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera"
2 Corintios 12:7 (RV60)

📄"Aguijón": estaca de tienda, estaca de madera afilada.

📄El verbo usado para decir “me abofetee” significa golpear, golpear con el puño. Es una palabra fuerte, dolorosa.

Ésta espina de Pablo era grande, recurrente y crónica.

¿Pero quién es el causante de esta espina?
*Dios le dio permiso a Satanás para abofetearlo.
La causa inmediata es Satanás, y la causa final es Dios. Dios sabe lo que necesitamos.
Pablo había experimentado experiencias sobrenaturales y Dios sabía lo que él necesitaba.

Las espinas son un regalo de Dios para mi bien. ¿Le agradezco por esas espinas?
Los regalos se aceptan y se agradecen.
¿Puedo pedir que me las quiten?

"respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte."
2 Corintios 12:8-10 (RV60)

Sí, podemos rogarle a Dios que quite la espina, pero luego debemos someternos a Su voluntad.
Pablo rogó a Dios para que le quitará su espina, pero Dios eligió no quitarle ese aguijón a Pablo. Y Pablo aceptó las espinas de buena manera.
Dios tenía un propósito más grande que quitarle el dolor a Pablo en ese momento.

Otro ejemplo de esto es Jesús, y podemos verlo en el pasaje de Mateo 26:39-45 (RV60):

"Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.
Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.
Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores."