sábado, 18 de noviembre de 2017

Salmo 23: Jehová es mi pastor

Éste es mi salmo, lo aprendí siendo chica y me lo repito cada vez que me encuentro en alguna prueba, con alguna aflicción o con algún malestar. Me recuerda que Dios está conmigo sin importar qué pase a mi alrededor, o en mi interior.

"Jehová es mi pastor; nada me faltará. 
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará. 

Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; 
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días." 
(RVR60)

💛Me gusta porque contiene muchas promesas:
  • Nada me va a faltar (provisión y cuidado).
  • En Dios puedo encontrar descanso y reposo.
  • El Señor va a confortar mi alma (confortar: dar fuerza y energía a una persona que se ha cansado/ dar consuelo y ánimo a una persona para que resista en las dificultades).
  • El Señor me guiará (y Él conoce el camino por el que debo andar).
  • Dios está conmigo en las dificultades, dándome aliento para que continúe.

El Señor es todopoderoso y necesito recordarlo cuando, en medio de la dificultad, en medio de la tormenta, en medio de los problemas y las pruebas, tengo miedo. Necesito recordar que aún cuando el problema es demasiado grande para mí, no estoy sola porque el Dios todopoderoso está conmigo.
Este salmo me da paz, me da seguridad, apacigüa el miedo, me anima, echa fuera la soledad.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Solo cuatro palabras

Hace unos días ví un vídeo en el cual el predicador da unos tips muy sencillos para hablarle de Cristo a otras personas. Señalaba que muchas veces nos encontramos con personas que tienen que escucharnos, como el mesero que nos atiende en un restaurante, la mujer que nos hace el aseo o el joven que corta el pasto, personas que deberán escuchar lo que tenemos para decir pero muchas veces no les hablamos de Jesús y del regalo de salvación que tiene Dios para ellos, no les contamos acerca de lo más importante.
Este predicador daba una pauta de sólo cuatro palabras que debemos recordar: imaginas, Dios, estamos y aceptarías.

1.¿Imaginas la eternidad?
Esta pregunta nos dará una vista rápida a la condición espiritual de la persona, podremos saber si cree en Dios, o cree en otras cosas o sencillamente no cree nada. Podemos tomar un trozo de hilo o cordel y cerca de una de las orillas hacer un nudo (dejándo un pequeño trozo luego del nudo), explicar que el pedazo corto a un lado del nudo es nuestra vida en la tierra y el pedazo del otro lado del nudo es la eternidad.
Para introducir nuestra postura podemos ayudarnos con Hebreos 9:27
“Y de la manera que está establecido para los hombres
que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.”  (RVR60)

2. Dios te ama
En este punto la persona ya sabe que creemos en Dios, pero es importante que sepa que Dios lo ama a pesar de que crea o no en Él, que sin importar qué hacemos o creemos de rodas maneras Dios nos ama. Nos podemos ayudar con Juan 3:16
“Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree, no se pierda, 
mas tenga vida eterna.”     (RVR60)

3. Estamos separados de Dios
Ahora le explicamos que el hombre está separado de Dios debido a su pecado y que eso nos conduce a una eternidad lejos de Él, en el infierno. 
Aquí nos ayudamos con Romanos 3:23
“Por cuanto todos pecaron, y están 
destituidos de la gloria de Dios.”     (RVR60)

4. ¿Aceptarías un regalo?
En este punto le hablamos del sacrificio de Jesús, que él pago el precio para poder ser perdonados y ser hechos hijos de Dios. Nos apoyamos con Juan 1:12
“Mas a todos los que le recibieron, 
a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios.”    (RVR60)


Terminando con la idea, el predicador señaló dos puntos clave para la vida de un creyente:
  • Dónde pasarás la eternidad depende de lo que tú creas acá en la tierra.
  • Cómo pasarás la eternidad depende de lo que tú hagas acá en la tierra.
Las obras, el evangelizar, el enseñar a los niños, o ser parte de un ministerio no determinan si pasamos la eternidad en el cielo o el infierno, pero sí influye en lo que obtendremos al llegar al cielo (coronas).